jueves, 8 de abril de 2010

El Cáliz Ardiente: Origen, historia y sentido de este símbolo unitariano


Al iniciar los servicios de culto unitarianos, muchas congregaciones encienden una flama dentro de un cáliz. Este Cáliz Ardiente ha llegado a convertirse en el símbolo internacionalmente reconocido del movimiento unitarianoy unitario universalista, y en un elemento común de la adoración que une a nuestros integrantes y simboliza el espíritu de nuestra labor.


La historia


El filósofo Alfred North Whitehead (1861-1947), amigo del unitarianismo, dijo una vez que los símbolos reales tienen el poder de cambiar la historia. La historia del símbolo del cáliz es significativa. Comienza con la representación del valor religioso que demostró el reformador religioso de Bohemia y precursor de la Reforma protestante, Jan Hus (1370-1415), un sacerdote del siglo XV que fue martirizado por ofrecer el cáliz de la comunión a todos los congregantes, en desafío a una orden e la jerarquía de la Iglesia Católica de Roma, que reservó el vino en la comunión en exclusiva a los sacerdotes celebrantes. Jan Hus murió en la hoguera por buscar devolver la comunión plena al pueblo, y los unitarios también tienen una historia de persecución por sus acciones democráticas e innovadoras en la religión. El Cáliz Ardiente se inscribe así en una tradición de lucha por la libertad de conciencia en la religión y por el acceso pleno sin intermediarios del pueblo a los bienes simbólicos más sagrados.


Durante la Segunda Guerra Mundial, un unitario estadunidense, el Reverendo Charles Joy (1885-1978), fue comisionado a Lisboa para ayudar a los refugiados que escapaban del nazismo (principalmente judíos y unitarios). Como director ejecutivo del Comité Unitario de Servicio (CUS), él sintió que esta nueva y desconocida organización requería de una imagen visual para representar al unitarismo en el mundo, especialmente para tratar con organizaciones en el extranjero.


El Rvdo. Joy encargó al artista gráfico y refugiado austriaco, Hans Deutsch, que diseñara algo que pudiera usarse en los documentos oficiales, y así surgió la versión inicial del Cáliz Ardiente, en 1941.


Sobre el sentido original del Cáliz Ardiente


Joy describió como sigue la creación de Deutsch:


"Un cáliz con una flama, de la clase de cálices que los griegos y los romanos ponían en sus altares. El aceite santo se quema en él como un símbolo del servicio y del sacrificio... Esto estaba en la mente del artista. Sin embargo, no era conciente del hecho de que sugiere remotamente una cruz, pero para mí esto también tiene su mérito. No limitamos nuestro trabajo a los cristianos. Ciertamente, en el momento actual, nuestro trabajo se dedica en un 90% a los judíos, aunque provenimos de la tradición cristiana, cuyo tema central es el del amor sacrificial".


Deutsch, un antifascista convencido, perseguido por sus caricaturas de Hitler publicadas en París, pronto llegó a trabajar para el CUS. Posteriormente le escribió a Joy:


"Hay algo que me urge a decirle ... cuánto admiro su completa entrega [y] disposición a servir, a sacrificarlo todo, su tiempo, su salud, su bienestar, para ayudar, ayudar, ayudar.


"No soy lo que podría usted considerar un creyente. Pero si su tipo de vida es la profesión de su fe como lo es, de eso estoy seguro, entonces la religión dejaría de ser magia y misticismo, para convertirse en la confesión de una filosofía práctica y lo que es másen una labor social útil y realmente activa . Y esta religión con o sin ese título es una hacia la que incluso un tipo 'descreído', como yo mismo, podría decir, de todo corazón: ¡Sí!"



La importancia del Cáliz Ardiente


El CUS era una organización desconocida en 1941. Esta era una desventaja notable en un mundo de acciones encubiertas y de gran riesgo, en el que ser capaz de establecer rápidamente relaciones de confianza a través de las barreras del lenguaje, nacionalidad, y fe podía significar la diferencia entre la vida y la muerte. Los disfraces, signos y contrasignos, y los cruces clandestinos, a media noche, a través de fronteras vigiladas eran la forma de alcanzar la libertad en esos días. Joy pidió a Deutsch que creara un símbolo para su papelería, "para hacer que se vea oficial, para darle dignidad e importancia, y al mismo tiempo, para simbolizar el espíritu de nuestro trabajo... Cuando un documento puede mantener a un hombre fuera de la cárcel, o presentarlo ante los gobiernos y la policía, es importante que se vea importante".


El diseño del Cáliz Ardiente fue incluido en el sello de la papelería del CUS, y en insignias para los agentes que llevaban a los refugiados hacia la libertad. El relato de Hans Deutsch nos recuerda que el símbolo del Cáliz Ardiente marcó una vida de servicio. Cuando Deutsch lo diseñó, nunca había visto una iglesia unitaria, ni escuchado uno de sus sermones. Lo que él vio fue una fe en acción a gente dispuesta a arriesgarlo todo por los otros, en tiempos de necesidad apremiante.


El Comité Unitario de Servicio (ahora conocido como Comité Unitario Universalista de Servicio, UUSC ) fue la primera organización en adoptar el Cáliz Ardiente, luego la Asociación Unitaria Universalista (UUA), en los Estados Unidos de América, la Asamblea General de Iglesias Unitarias y Cristianas Libres (GAUFCC), en el Reino Unido, el Consejo Unitario Canadiense (CUC), el Consejo Internacional de Unitarios y Universalistas (ICUU), y cada vez más congregaciones y organizaciones afines en todo el mundo. Y más aún, el Cáliz Ardiente se ha convertido en un punto focal de nuestra adoración.


El unitarianismo valora la habilidad de elaborar nociones profundas y claras a partir del presente, así como del pasado. Por ello es apropiado que el símbolo del Cáliz Ardiente tenga raíces, tanto antiguas, como modernas, que en ambos casos se basan en los principios del sacrificio y el servicio a la humanidad. Sin embargo, no contamos con una interpretación oficial restrictiva. El Cáliz Ardiente, como nuestra fe, sigue abierto para recibir nuevas verdades que pasen las pruebas de la razón, la justicia y la compasión (en el sentido de 'sentir con').



Los tres elementos


El símbolo de la flama del cáliz puede entenderse también como una metáfora de las vidas de los seres humanos, en tanto que individuos y como comunidad.


Una copa es un objeto familiar hecho para sostenerlo y pasarlo alrededor para compartir.


Una flama, por contraste, no es un objeto. No puede ser pesada ni medida. No es una cosa estática, sino un proceso cambiante y dinámico.


La flama requiere de tres elementos. El primero de ellos es el combustible. El combustible es material como el cuerpo humano, como los preciosos edificios, finanzas y documentos de una comunidad eclesial. Si un fuego carece de combustible se dice que 'se consume' como una vela en sus momentos finales. La flama se encoge hasta convertirse en un débil destello.


Los unitarianos favorecen una vida simple, pero no son ascéticos, ni se sienten como de 'otro mundo', sino que procuran asumir una visión racional y realista de la vida. Los unitarianos aceptan de buena gana que, así como se enciende un fuego, la gente en sus vidas privadas y colectivamente necesita del combustible de las cosas físicas.


El segundo elemento es el calor. Pensemos en el calor de la vida misma, en lo que distingue a los vivos de los muertos; la chispa de la inteligencia, la calidez del encuentro humano, incluso la fricción del desacuerdo. Si un fuego carece de calor, como cuando rociamos el fuego con agua, se dice que agoniza.


Para desarrollarnos como seres humanos también necesitamos del calor. Requerimos de la vitalidad de la vida de la congregación, de actividades que nos animen y absorban nuestra atención, de momentos que nos llevan a una reflexión que nos desafíe, tales son los signos de una comunidad religiosa liberal saludable. Los unitarianos creen que la sociedad se sostiene por la calidez que brindan las comunidades funcionales y de apoyo.


El tercer elemento es el aire. Siempre han comparado al espíritu con el aire, o el viento tanto los griegos, como los hebreos. Si un fuego carece de aire, diríamos que se consume. Produce mucho calor y humo negro y denso, pero sólo muy poca o ninguna luz. La vida moderna muchas veces resulta muy semejante a esto.


Los unitarianos están abiertos a la importancia de la experiencia religiosa personal, ya sea en el templo el domingo, en la cima de una montaña, o en los momentos cotidianos durante la semana laboral. Para desarrollarse, la gente necesita del aire o espíritu: de la inspiración o el aliento interior, de ese elemento vital, aunque invisible; de los momentos profundos de uno mismo en oración o meditación; del movimiento compartido del corazón cuando se siente el espíritu.



Una flama viviente


Los unitarianos, a diferencia de Moisés, no encuentran simplemente el fuego encendido en un páramo. El Cáliz Ardiente no es el arbusto ardiente, sino algo que debe ser encendido y vuelto a encender por cada persona. Requiere de un acto de voluntad, de propósito y de fe.


El unitarianismo promueve el desarrollo libre de las personas, sin las restricciones opresivas del dogma recibido, al tiempo que brinda la experiencia de la calidez de la comunidad. Los unitarianos están abiertos a las verdades que la ciencia nos hereda. Para los unitarios la obscuridad es la ausencia de luz. Al reunirse, los unitarianos reencienden sus lámparas y renuevan su luz para el mundo.


Y como lo expresa el pensamiento del Reverendo Gordon B. McKeeman:


"La profundidad llama a la profundidad, el gozo llama al gozo, la luz llama a la luz. Que el encendido de esta flama reencienda en nosotros la luz interior del amor, de la paz y la esperanza. Y 'así como una flama enciende a otra, que no brilla menos', nos comprometemos a ser portadores de la luz, dondequiera que estemos".




Reconocimiento como ‘Beneméritos entre las Naciones’ a pioneros del Comité Unitario Universalista de Servicio


La Sra. Sharp arriesgó su propia seguridad y su vida, cuando ni siquiera nos conocía”, dijo Rosemary Feigl, ahora de 79 años de edad y que es una pintora decorativa que vive en Manhattan. “Ciertamente ella no era judía. No había ninguna razón para que hiciera lo que hizo, aparte de su carácter moral.”


Sesenta y nueve años después, Martha Sharp y su esposo, el Rvdo. Waitstill Sharp, serán honrados por el estado de Israel como “Beneméritos entre las Naciones” (“Righteous Among the Nations”) por su fortaleza de carácter y heroísmo en su misión de seis años para rescatar judíos y otros refugiados de la persecución nazi. El 5 de diciembre, Yad Vashem, la Autoridad para la Conmemoración de los Mártires y Héroes, en Israel, anunció que los Sharp serán honrados póstumamente en junio de 2006 por su trabajo de ayuda a los judíos para escapar del Holocausto. Solamente otro ciudadano de los EUA había recibido antes este honor.


Hace sesenta y nueve años, los Sharp estuvieron un paso adelante de la Gestapo en Checoslovaquia, Francia, Suiza, Italia y España en su labor de ayuda a periodistas dirigentes políticos, y niños para encontrar refugio en el Reino Unido y en los EUA.


El legado de los Sharp continua en la organización de derechos humanos que ayudaron a fundar: el que ahora es el Comité Unitario Universalista de Servicio (UUSC, por sus siglas en inglés). Junto con otras tres personas, los Sharp participaron en la fundación del Comité Unitario de Servicio, en el establecimiento de su primera oficina en el Portugal neutral de 1940. Desde Lisboa, los Sharp junto con Robert Dexter y su esposa Elisabeth, de la Asociación Unitaria Americana, y el Rev. Dr. Charles Joy, ministro unitario—, en colaboración con otras organizaciones, ayudaron a unas 3 mil personas a escapar en Europa. Se enfocaron en buscar la libertad de los refugiados políticos contrarios al nazismo en Alemania, o al fascismo franquista en España.

Redacción:

Francisco Javier Lagunes Gaitán

Basado en información de:

http://www.theopenmind.org.uk/about/leaflets/flame.html

http://www.uua.org/aboutuu/chalice.html

http://www.uuworld.org/news/articles/unitariancouplehonoredforworldwariiheroism2453.shtml



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El Cáliz Ardiente, principal símbolo unitariano