jueves, 6 de marzo de 2008

¿Por qué soy cuáquero universalista?

Revdo. Don Beaudreault, 14 de abril de 2002,

Iglesia Unitaria Universalista de Sarasota, Florida (Trad. Fco. J. Lagunes Gaitán)

Palabras de apertura: "La tierra de la flor de loto" de las enseñanzas Zen

La tierra de la
flor de loto de la Verdad
Es la Tierra, aquí.

El cuerpo de la
Mente
Es este, aquí, tu cuerpo.

No seas como
alguien que
Clama de sed Mientras permanece en el agua.

No busques muy
lejos
Lo que está aquí, ahora.

Lecturas: De varias lecturas cuáqueras

…sean modelos, sean ejemplos en todos los países, lugares, islas, naciones, a dondequiera que vayan; que su forma de conducirse y sus vidas puedan predicar entre toda clase de gente y a ellos. Entonces ustedes llegarán a caminar alegremente por todo el mundo, respondiendo a aquello de Dios en cada uno

George Fox

Hay un principio el cual es puro, colocado en la mente humana, el cual, en diferentes lugares y épocas, ha tenido diferentes nombres. Es, sin embargo, puro y procede de Dios. Es profundo e interior, no confinado a ninguna forma de religión ni excluido de ninguna, donde el corazón permanece en perfecta sinceridad. En cualquiera que este principio eche raíz y crezca, de la nación que sea, han de convertirse en hermanos en el mejor sentido de la expresión

John Woolman

Las almas humildes, mansas, misericordiosas, justas, piadosas, y devotas están en todo lugar de la religión; y cuando la muerte les haya quitado la máscara, se conocerán las unas a las otras, pese a que los diversos ropajes distintivos que visten aquí las convierten en extrañas. El mundo es una forma; nuestros cuerpos son formas; y ningún acto visible de devoción puede estar sin forma. Pero aun así, la religión con menos formas es mejor, ya que Dios es un Espíritu; entre más mental sea nuestro culto, será más adecuado a la naturaleza de Dios; entre más silencioso, será más apropiado al lenguaje del espíritu

William Penn

Sostengo que el escepticismo es un deber religioso; los hombres (y las mujeres) deben cuestionar su teología y dudar más, para que así puedan creer más.

Lucretia Mott

La religión es una experiencia que ninguna definición agota.

Rufus Jones

Sermón: ¿Por qué soy cuáquero universalista?

Tenía 27 años la primera vez que fui a una reunión cuáquera. Estaba entonces en el primer año del seminario en Berkeley, California, poco antes de los días radicales del Movimiento por la Libertad de Expresión; la era de losHijos de las Flores que hacían el amor y no la guerra; los llamados ‘disturbios raciales’; y las manifestaciones contra la guerra de Vietnam, momento en el que gran parte del centro de Berkeley tenía las ventanas rotas.

Fue un periodo intermedio en Berkeley —luego del apogeo del fervor revolucionario y antes de la espiral descendente de las drogas, el sexo y el rocanrol (insistiré en destacar las ‘drogas’ ad nauseam). Las drogas, en aquellos años tempranos de ‘experimentación’, fueron más una práctica ‘espiritual’ que una adicción nihilista. Esta fue la época del florecimiento del movimiento del potencial humano —cuando la vanguardia (de la que me consideraba parte) deseaba precipitarse hacia lo profundo de nuestras psiques; intentar nuevas formas de ser; participar en muchas charlas grupales; tomar mucho cafélatte.

Estudiar religión (y aderezarla con unas gotas de la especia de la investigación sicológica) era mi vía personal de alcanzar mi potencial humano. Esto implicó que me asignara la tarea de intentar varias prácticas religiosas. Así que asistir a una reunión cuáquera de adoración fue una de las tareas que me asigné. No sospechaba ni remotamente que esa búsqueda casual seguiría afectándome hasta el día presente.

Y ahora, una escena retrospectiva: Berkeley (o como entonces la llamábamos: ‘Berserkly’ [frenética o enloquecidamente, en inglés]; una mañana brillante de domingo en el otoño de 1972; la Casa de Reunión de los Amigos; un experimentador joven, vanguardista con una vena cínica espiaba a los confiados parroquianos.

De inmediato me impresionaron las diferencias. ¡Éste no se parecía nada a ningún servicio de ninguna iglesia que conociera! En una palabra: sencillez. El edificio era minimalista, desnudado a lo esencial, como si hubiera sido transportado a través del tiempo y el espacio. Podría haber sido la capilla de un pueblo inglés del siglo XVII. Bancas de madera sin adornos, nada de vitrales, sin alfombra, sin crucifijos, sin mesa de comunión, nada que decorara las paredes, sin orden de servicio escrita, sin espacio para un coro, sin piano, sin órgano. ¡Y sin púlpito!

Se trataba de una reunión no-programada, lo que quiere decir que no había ningún predicador programado. Se esperaba que nos sentáramos en silencio y meditativamente por una hora y si alguien se sentía inspirado, podría pararse (o no) y comentar sobre lo que el espíritu interior impulsaba a esa persona a decir. Este se llama el proceso de ‘discernimiento’.

Bien, el resto de nosotros escuchábamos —sin debatir lo que se había dicho. ¡Pero escuchábamos! E intentábamos ver cómo lo dicho podría ser, o no ser, relevante para nosotros.

Debo confesar unas cuantas cosas: No tuve ‘discernimiento’ ese día, a menos que consideres equivalente mi distracción al tratar de seguir el proceso de discernimiento en una reunión no-programada. Es decir, no me involucré siquiera en intentar escuchar la tranquila vocecilla dentro de mí, sino que más bien me abrumé en mis intentos de sentirme cómodo en mi banca de madera; procurando no moverme, ni toser, ni estornudar, ni eructar para no perturbar el discernimiento de alguien más; al tratar de mantener mis ojos cerrados (pese a haber aprendido años antes que no es necesario, siempre que intentes mantener una presencia orante); y procurando no debatir dentro de mí los discernimientos sinceramente expresados de otros.

Quietud. Paciencia. No-distracción. Espontaneidad. Escucha. Sencillez. Estar en el momento. Sentir la unidad. Sentir la luz. Sentir alivio.

Todas estas, cosas a las que no estaba acostumbrado —al menos no demasiado y no lográndolo con el simple hecho de sentarse amablemente con otros y escuchar alguna clase de mensaje.

Debo admitir que aunque esta forma de adoración me intrigó, no estaba listo para reivindicarla como un aspecto importante de mi propia práctica espiritual. Ni tampoco pretendo, con la descripción de mi primer encuentro con la Sociedad Religiosa de lo Amigos, burlarme de ninguna manera. Tan solo se trató de una experiencia inusual de entender en ese momento.

Escena posterior: 21 años después, en una diferente casa de reunión cuáquera, ésta cerca de Washington, D.C. mientras trabajo como capellán en un centro metodista de retiros. Elegí registrarme como capellán cuáquero, a pesar de mis credenciales ministeriales unitarias universalistas (UU); a pesar haber sido bautizado metodista (Evangelical United Brethren). Dejé el ministerio en congregaciones de la Asociación Unitaria Universalista (UUA) para explorar lo que significaría trabajar de manera diferente como ministro, y para un movimiento religioso diferente.

He pasado por decisiones mayores que alteran la vida, tanto en mi vida profesional como en mi existencia personal. Me cuestiono mi identidad. He experimentado mi propio corazón de las tinieblas, mi propia "noche obscura del alma". Siento mucha ira y tristeza en esta encrucijada de la vida.

¡Participo en esta reunión de adoración cuáquera no-programada, no por curiosidad, sino por una necesidad profundamente sentida! Debo encontrar tranquilidad…

Y dice el himno From all the fret and fever of the day [De toda la inquietud y emoción del día]:

De toda la inquietud y emoción del día, que haya momentos para apartarse, y, sordos a todo el estrépito confuso exterior, deliberadamente escuchar la voz interior.

En la quietud y la soledad encontramos la sabiduría silente de la mente más profunda; con un propósito armonioso claro, que traigamos de nuevo al mundo un sentido más rico. (Singing the Living Tradition, #90, letra de Monroe Beardsley)

En este día particular de primavera, traje a mi sobrino de 20 años a experimentar su primer servicio de adoración cuáquera. En esta ocasión, he sido un miembro formal de la Sociedad de los Amigos por algún tiempo, y ahora con facilidad me siento callado meditativamente por una hora con mis Amigos, me distrae el movimiento cercano de mi sobrino que trata de sentirse cómodo en su banca de madera, y también sus tosidos, estornudos y eructos.

"¿Qué piensas de esto, Daniel?" le pregunté después de la reunión. "No mucho", fue su respuesta, similar a la lacónica respuesta del presidente Calvin Coolidge luego de haber asistido a un servicio dominical cuando su esposa le preguntó de qué había hablado el ministro. Coolidge dijo simplemente: "Del pecado". A lo que la Sra. Coolidge repuso: "Bueno, ¿y qué dijo al respecto?" A lo que Cal añadió: "Que estaba en contra".

Estaba por regresar al ministerio parroquial en congregaciones UU y reingresar con renovada energía y propósito. Y aunque eso hice (pero ese sería realmente otro sermón), yo, hasta este día, pienso en mí como cuáquero universalista —entre otras cosas que he intentado exponer en esta serie de 6 sermones sobre mis creencias como UU (agnóstico fideísta, budista, taoísta, cristiano, existencialista, cuáquero universalista).

¿Y por qué todavía me adhiero a los conceptos cuáqueros universalistas; qué es lo que me atrae? Tomemos en consideración algunos conceptos básicos que nos llevarán a apuntar en la dirección correcta para responder a esa pregunta.

En primer lugar, ¿por qué el nombre ‘cuáqueros’? El cuaquerismo fue un nombre popular para la Sociedad Religiosa de lo Amigos, y surgió de que un juez los llamara así (el juez Bennet) a quien George Fox, el inglés fundador de este movimiento en el siglo XVII, urgió a "temblar ante la palabra del Señor", o debido a que los primeros Amigos tenían el hábito de temblar de emoción durante sus reuniones religiosa (su adoración).

El nombre Sociedad de los Amigos proviene de un pasaje bíblico, de Juan 15: 12-14 que atribuye a Jesús estas palabras:
«Mi mandamiento es este: Que se amen unos a otros como yo los he amado a ustedes. El amor más grande que uno puede tener es dar su vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando».

La idea de una Sociedad de Amigos, proviene también de la idea de que cada persona es tan buena como la otra; de que cada Amigo/a tiene una opinión individual en la que cree, y sobre cómo puede ponerse en práctica esta opinión. Como he dicho en otra ocasión sobre el unitarismo universalista, ahora digo sobre los cuáqueros: "¡No hay una sola manera de ser Uno!"

Cada persona es, en un sentido, autónoma, libre de credo, dogma, doctrina, jerarquía órdenes y autoridad eclesiástica.

Esto significa que los Amigos tienen diferentes creencias. Hay Amigos cristianos (algunos bastante más conservadores que otros) y amigos no-cristianos. Una especie de palabra comodín para quienes prefieren no basar su teología personal no sólo en las enseñanzas cristianas es: cuaquerismo universalista. Esto no significa necesariamente negar el mensaje ético básico de Cristo.

Un cuáquero universalista está abierto a la verdad —o expresado con más propiedad desde mi propio concepto de lo que sería un cuáquero universalista:a las verdades provenientes de varias fuentes— de las grandes enseñanzas religiosas de muchas tradiciones; de grandes ideas, sentimientos y acciones expresadas por otros —todas las cuales tienen el potencial de ayudarme a conformar mis propios pensamientos y emociones.

Así que cuando un cuáquero —sea del tipo universalista o del tipo cristiano, que habla en una reunión ‘no-programada’ (lo que significa, otra vez, un servicio de adoración en el que no hay un ministro que les predique, ni un orden de servicio predeterminado)— cuando un/a Amigo/a habla, se basa en una definición propia de sus varias fuentes de inspiración. Este proceso de ‘discernimiento’ —para usar la terminología cristiana de George Fox diríamos que la creencia de que "cada hombre está iluminado por la luz divina de Cristo" la ‘luz interior’ que revela a Dios dentro del hombre— resulta fundamental para que uno pueda revindicar para sí la designación de Amigo. Un Amigo cree que cada individuo tiene la luz interior, y que cada uno tiene lo que podríamos considerar un impulso religioso universal, como si todos tuviéramos algo así como una polilla dentro de nosotros que es atraída hacia la luz interior.

El escritor chino Lin Yutang dice al respecto:

Este es el hecho estupendo sobre la humanidad y nuestros afanes espirituales para alcanzar a Dios. No es la fe, no es una contradicción a la razón; es solamente un instinto saludable. Es nuestra respuesta total al universo a través de nuestra naturaleza moral. No es la antítesis de la razón; es la más elevada razón.

Es este proceso de volverse profundamente hacia el interior, de sentarse tranquilamente a la espera del sentido y del propósito es lo más importante de reivindicarse cuáqueros —no las creencias propias sobre la fuente de esa inspiración— Jesús, el concepto cristiano de Dios, el buda, la naturaleza en abstracto, o un sentido de humildad ante los imponderables.

La expresión "Dios" es expandida por el cuáquero universalista. En un sentido, si pensamos en el origen de la palabra "Dios" —en español proviene de una raíz indoeuropea común a día y que significa ‘luminoso’, en inglés proviene de misma raíz que ‘good’, es decir, ‘bien’— así que el cuáquero universalista busca el ‘bien’ o a ‘Dios’ en todos los aspectos de la existencia.

Para mí nadie es tan elocuente en este tema como Walt Whitman (1819-1892), quien fue un trascendentalista bastante acuaquerado. Dijo en su poema "Algo de Dios":

Escucho y contemplo a Dios en cada objeto, aunque ni en lo más mínimo lo comprendo,
Ni comprendo cómo pueda existir alguien más prodigioso que yo mismo.
¿Por qué desearía yo ver a Dios mejor que en este día?
Algo veo de Dios cada hora de las veinticuatro, y en cada uno de sus minutos,
En el rostro de los hombres y las mujeres veo a Dios, y en mi propio rostro en el espejo;
Encuentro cartas de Dios tiradas por las calles, y cada una va firmada con Su nombre,
Y las dejo donde están, pues sé que dondequiera que vaya

Otras habrán de llegar puntualmente por siempre jamás.

Lo que creo que hace Whitman es intentar el proceso de discernimiento. Y llega a la conclusión de que todo es Dios.

El proceso de discernimiento, esta búsqueda de la verdad, puede suceder mientras un individuo ora, medita solo, o escribe un poema (lo que es una forma de oración), o puede suceder dentro de una comunidad de adoradores. Es importante entender que al reunirse como comunidad de buscadores, los Amigos sienten la fuerza y el propósito que podrían no sentir por su cuenta.

Además de la reunión no-programada, en otras formas de cuaquerismo hay la reunión programada, o una iglesia en la que puede haber un ministro ordenado que predique, y un orden de servicio similar al de muchas prácticas denominacionales cristianas —con la inclusión de cantos. Éstos podrían también incluir un periodo de silencio.

Un aspecto del proceso de discernimiento se ilustra en la manera en que los cuáqueros, como grupo, deciden sus asuntos. Idealmente, los cuáqueros deciden las cosas a través del consenso, en el que cada persona tiene derecho a expresar su propio pensamiento. Además, y esto es completamente crucial: no se toma ninguna decisión hasta que todos se sienten bien con ella —aun cuando algunos podrían no estar de acuerdo con la decisión. El proceso es de suprema importancia— puesto que cada amigo es valorado como individuo; cada uno es, en esencia, un reflejo de lo Divino.

Desde luego, a veces la toma de decisiones consume mucho tiempo. Y entonces de nuevo, a veces siento que quizás los unitarios decidimos las cosas demasiado aprisa, con lo que no siempre tomamos en cuenta los distintos sentimientos que podrían tener los individuos.

Para los Amigos, es importante ser humildes al decidir, intentar todo el tiempo no ejercer poder sobre nadie. El ideal es compartir el poder y usarlo para propagar las buenas obras.

Lo que también me atrae como cuáquero universalista —y que ha sido básico para la fundación y continuidad del cuaquerismo actual— es la actitud del movimiento hacia la manera en que uno vive.

Está esa idea de la sencillez. De vivir con lo básico. De vivir aligerados del equipaje de las preocupaciones de la vida materialista. Esto no quiere decir que los cuáqueros tengan que llevar una vida a la manera del pensador trascendentalista Henry David Thoreau (1817-1862) —quien, después de todo, no vivió toda su vida en una cabañita al lado del estanque de Walden. Un cuáquero y Thoreau (a quien prefiero reivindicar como un unitario universalista de tendencias cuáqueras) podrían haber estado de acuerdo, sin embargo, con el poeta que dijo: "Simplifica, simplifica, simplifica".

Nadie tiene que ser pobre o vivir una vida de carencias. Más bien se trata de que uno no debería poner en el centro de su existencia las posesiones materiales. Y si uno las ha adquirido, debiera compartir la riqueza. Tomemos nota de las grandiosas instituciones de enseñanza que crearon los primeros cuáqueros de los EUA, como por ejemplo la universidad donde estudia mi propia hija menor, el Bryn Mawr College.

También hay que tomar nota de cómo los cuáqueros —los más adinerados y los que no— han trabajado duro para crear una buena vida para los demás. La Sociedad de los Amigos históricamente ha estado y sigue estando entre los primeros en asuntos de justicia social —y lo ha estado en el pasado incluso cuando sufrió persecuciones por ello.

Consideremos su rechazo a tomar juramentos, por creer que no hay autoridad más alta que la de Dios.

Consideremos su rechazo a quitarse el sombrero, o a inclinarse, ante una persona de mayor jerarquía que ellos —así se tratara de un rey o una reina.

Consideremos su posición contraria a la guerra —aunque para ser precisos, dado que no todos los cuáqueros piensan igual (¿acaso no nos suena familiar esto a los unitarios?)— algunos han peleado en ciertas guerras, al pensar que no hacerlo perpetuaría las guerras.

Consideremos su implicación en los problemas del mundo como lo ha hecho evidente su grupo orientado a las acciones de servicio, el Comité de Servicio de los Amigos Americanos (AFSC) —bajo cuyo modelo los unitarios crearon el Comité de Servicio Unitario Universalista (UUSC) [actualmente, el UUSC está dirigido por el reconocido activista cuáquero Dr. Charlie Clements. N del T]. Ambas organizaciones buscan trabajar por la justicia, la igualdad, la libertad y el amor alrededor del mundo.

Para mí, la Sociedad de los Amigos permite todas esas posibilidades. Hay una seguridad en este movimiento, una creencia de que hay respuestas para las cuestiones importantes de la vida; de que es posible hacer del mundo un mejor lugar; de que expresar el amor es siempre una realidad, si lo buscamos activamente.

A este respecto, permítaseme citar a Fiódor Dostoyevski, que escribió sobre el amor con estas palabras:

Ama toda la creación divina, tanto la totalidad, como al más pequeño grano de arena. Ama cada hoja, cada rayo de luz. Ama los animales, ama las plantas, ama cada cosa. Si lo amas todo, te darás cuenta del misterio divino en cada cosa, y una vez que lo percibas, cada día empezarás a entenderlo mejor. Y finalmente llegarás a amar a todo el mundo (y a todo aquello a nuestro derredor) con un amor que todo lo abarca.

Así que en este punto puede que te estés diciendo: "Bueno, ¡Quizás también soy cuáquero universalista!" ¡O no! O quizás estés pensando que eres un cuáquero cristiano. Bien, ¡puedes ser cualquiera de estas cosas y ser unitario universalista!

Al menos espero que hayas visto que hay algunos aspectos comunes entre el unitarismo y el cuaquerismo, y que también hayas visto en qué difieren —particularmente en cómo la mayoría de los cuáqueros se "centran" a través de la oración y la meditación. Mi experiencia como unitario es que la mayoría de nosotros —¡no todos!— prefiere hablar sobre la oración y la meditación que hacerlas.

A diferentes ritmos, a lo largo de los años ha habido discusiones entre algunos unitarios y algunos cuáqueros sobre unificar fuerzas. Hasta donde sé, en este momento no se realiza oficialmente ninguna discusión significativa en esa dirección. Y pienso que esto es lamentable. Francamente, pienso que necesita haber mayor discusión —y mayor discernimiento— entre ambos movimientos. Somos muy semejantes de muchas maneras —y seríamos una fuerza más positiva en la sociedad humana— si estuviéramos juntos y no separados. Y esto se aplica también a otros movimientos con los que tenemos mucho en común.

Así que, como conclusión de esta serie en seis entregas sobre los diversos aspectos de mis creencias como UU —en los que afirmé que soy un budista unitario, taoísta unitario, cristiano unitario, agnóstico unitario, existencialista unitario y cuáquero unitario (o al menos cuáquero universalista)—, ¡quisiera declarar ahora que para mí esto tiene sentido! ¡Que hay un patrón!

Pues, como yo lo veo, en estas 6 maneras de ser unitario, todas tienen en común esto:


Buscar respuestas a las preguntas de la vida.

Darse cuenta de que las respuestas últimas no son posibles dadas las condiciones de nuestra existencia actual, puesto que sólo podemos obtener vislumbres de la verdad.

Intentar aplicar estas verdades, crear un esquema para vivir la vida con criterios éticos.

Ver la vida como un proceso dinámico, creativo, en el que hay muchos caminos hacia la conciencia, y que a lo largo del camino hacemos, hasta cierto punto, elecciones.


Bien, espero haber aportado algo a tu discernimiento al retozar a través de varios campos de discusión. ¡Y te deseo una feliz investigación personal! ¡Y espero que no te sorprendas si eventualmente decido añadir uno, o quizás un par de sermones posteriormente a esta serie, cuando descubra que hay más de estas 6 maneras para mí de ser unitario universalista!

Tal vez la verdad está ahí —en el proceso en curso. Después de todo, ¡no ha terminado hasta que haya terminado!

¿No es así?

(¡Vaya! ¡Y todavía otra pregunta!)


Palabras de Cierre: "Cuestionar es…"

Cuestionar es humano; la obediencia ciega es brutal. La verdad nunca pierde por lo primero, pero frecuentemente sufre por lo segundo...

La equivocación está a medio camino de la mentira, y mentir, en el recorrido completo al Infierno...

Hacer el mal esperando producir algún bien es para es para los embusteros, tanto en la política como en la moral.


William Penn


Comparación entre las creencias y prácticas unitarias y cuáqueras

Pregunta: ¿En qué difieren los UU de los cuáqueros liberales?

Bess
NSW (Australia)

RESPUESTA: ¡Tienes suerte! Contamos con un cuáquero liberal entre el personal de la revista UU World, aunque es de los EUA. Los cuáqueros de Australia, desde luego, podrían responder de manera diferente, dado que la mayoría de los Amigos en el mundo que no son cuáqueros ‘liberales’, sino más bien cuáqueros evangélicos.

Basaré mi respuesta en el documento sobre Principios y Fuentes de la Asociación Unitaria Universalista (UU), cada parte analizada de esta declaración será seguida de un comentario sobre la Sociedad Religiosa de los Amigos (RSF).

UU: "Nosotras, las congregaciones miembros de la Asociación Unitaria Universalista, convenimos afirmar y promover"
RSF: Las reuniones cuáqueras existen como parte de la RSF, en vez de que la RSF se base en las reuniones. No hay credo ni una declaración unificada que las reuniones hayan acordado afirmar y promover.

UU: "El valor y la dignidad inherentes de todas las personas"
RSF: Los cuáqueros liberales dicen que "hay aquello de Dios en cada persona"

UU: "La justicia, la equidad y la compasión en relaciones humanas"
RSF: Los cuáqueros estarían de acuerdo.

UU: "La aceptación mutua y el fomento del crecimiento espiritual en nuestras congregaciones"
RSF: De nuevo, los cuáqueros tenderían a estar de acuerdo, pero el espectro de creencias aceptables en el cuaquerismo incluye a muchos más cristianos y teístas y a muchos menos ateos.

UU: "Una búsqueda responsable y libre de la verdad y el sentido"
RSF: La integridad es un valor cuáquero central, lo que implica afirmar la necesidad de una búsqueda individual, pero esto se entiende en tensión con una tradición de Verdad con ‘V’ mayúscula que es discernida por la comunidad de los Amigos.

UU: "El derecho de conciencia y el uso del proceso democrático en nuestras congregaciones y en la sociedad en general"
RSF: Los cuáqueros valoran el derecho de conciencia (por ejemplo, al abogar por el derecho a la objeción de conciencia en el servicio militar o en cuanto a pagar impuestos para propósitos militaristas), pero no abogan por el uso de la votación democrática dentro de sus reuniones. Una de las prácticas cuáqueras distintivas es tomar decisiones basándose en ‘el sentido de la reunión’, que es un intento de discernir la voluntad de Dios para la reunión. Aunque el sentido de la reunión puede incluir a todos, no depende de la unanimidad. Y ciertamente no está determinado por las votaciones.

UU: "La meta de una comunidad mundial con paz, libertad y justicia para todos"
RSF: Los cuáqueros concordarían de corazón.

UU: "El respeto por la trama interdependiente de todo cuanto existe, de la cual formamos parte"
RSF: Los cuáqueros liberales, durante las dos últimas décadas han empezado a destacar sus preocupaciones ambientales y a ofrecer testimonios individuales y colectivos.

UU: "La tradición viviente que compartimos bebe de numerosas fuentes"
RSF: La tradición cuáquera ha recibido influencias en su desarrollo de algunos movimientos externos, notablemente del revivalismo wesleyano, del modernismo, del humanismo, de los movimientos contra la guerra y por la justicia social, y de laNueva Era, pero no declara deliberada y colectivamente que beba de "muchas fuentes".

UU: "La experiencia directa del misterio y maravilla trascendentes, afirmado en todas las culturas, que nos mueve a la renovación del espíritu y a la apertura a las fuerzas que crean y sostienen la vida"
RSF: La teología y la práctica cuáquera se construye sobre una fe en la experiencia directa, y sin mediaciones, de lo Divino.

UU: "Las palabras y los actos de mujeres y hombres proféticos, que nos apelan a confrontar los poderes y las estructuras del mal con la justicia, la compasión y el poder transformador del amor"
RSF: Los cuáqueros liberales se asemejan bastante en esto, tanto en lo referido a extraer inspiración de los individuos proféticos, como en cuanto a la tendencia a honrar a los que nos antecedieron.

UU: "La sabiduría de las religiones del mundo, que nos inspira en nuestra vida ética y espiritual"
RSF: Muchos, si no es que la mayoría de los cuáqueros liberales extraen inspiración de las religiones del mundo (especialmente los cuáqueros universalistas), pero este es todavía un añadido reciente al enfoque histórico del entendimiento cuáquero del cristianismo.

UU: "Las enseñanzas judías y cristianas, que nos llaman a responder al amor de Dios amando a nuestro prójimo como a nosotros mismos"
RSF: Los cuáqueros estarían de acuerdo.

UU: "Las enseñanzas humanistas, que nos aconsejan seguir la guía de la razón y los resultados de la ciencia, y nos advierten contra las idolatrías de la mente y del espíritu"
RSF: Hay y ha habido muchos científicos cuáqueros que no han visto ningún conflicto entre la espiritualidad y la "razón y los resultados de la ciencia"
[aunque entre los Amigos evangélicos fundamentalistas los hay creacionistas, e incluso opuestos a la enseñanza de la teoría de la evolución y del Big Bang. N del T]. Incluso entre los Amigos liberales que no son cristianos, es mucho menos probable que sean ateos de lo que vemos entre los UU.

UU: "Las enseñanzas espirituales de las tradiciones centradas en la Tierra, que celebran el círculo sagrado de la vida y nos instruyen para vivir en armonía con los ritmos de la naturaleza"
RSF: Mientras que el paganismo ha tenido influencia entre algunos individuos y juega un papel en su vida y práctica espiritual, no es citado como una fuente espiritual de la vida cuáquera colectiva.

También hay una diferencia significativa en la manera como se entiende y se practica el ministerio, que no son visibles en los Principios y Fuentes:

UU: La mayoría de las iglesias, fraternidades y sociedades UU contratan a uno o a varios ministros para dirigir el servicio de adoración y ofrecer sermones. Incluso las congregaciones dirigidas por laicos siguen un orden de servicio que incluye rituales como el encendido del cáliz, lecturas, canto congregacional, y un mensaje preparado, homilía o sermón. Los ministros UU, como se describe en el sitio de la UUA, tienen una preparación académica con al menos grado universitario de Maestría en Divinidad (o ministerio), cubren determinados requisitos de entrenamiento profesional, prácticas profesionales, y un proceso de credencialización denominacional. Los ministros UU son ordenados por una congregación.

RSF: La adoración de los cuáqueros liberales se basa en compartir la espera de una guía divina. Cualquiera de los presentes puede sentirse llamado a compartir un mensaje corto, una oración, o una canción. No hay un liderazgo humano en el servicio de adoración. Incluso en las reuniones que ‘registran’ el ministerio de Amigos individuales, no hay ordenación y no se requiere una calificación académica especial (entre los Amigos liberales).

Kenneth Sutton
Editor de Manuscritos, UU World
Asociación Unitaria Universalista (UUA)

1 comentario:

FJLG dijo...

Pues luego de mucha reflexión y alguna investigación encuentro que hay otra diferencia notable entre cuáqueros y unitarios: Se puede ser miembro de una congregación unitaria y de otra, u otras iglesias simultáneamente (es cuestión de conciencia); en cambio tradicionalmente la participación en una junta cuáquera requiere exclusividad. Por ejemplo, se puede sin problemas ser unitario y masón, mientras que tradicionalmente los cuáqueros han considerado incompatible ser cuáquero y masón.